El Autódromo de Monza abrió sus puertas en el Parque de la Villa Real de Monza (Lombardía, Italia) en 1922. Hubo una inauguración con desfile el 28 de agosto y, una semana después, apertura oficial con carreras el 3 de septiembre. ¿Cómo se levantó en tiempo récord, quién lo financió y por qué sigue siendo “la catedral” de la velocidad? Quédate hasta el final: repasamos sus modificaciones, 11 datos curiosos y los mejores momentos que han hecho leyenda.

28 de agosto de 1922: desfile inaugural de ~200 automóviles sobre el circuito recién terminado.
3 de septiembre de 1922: apertura oficial con la primera jornada de carreras, bajo la lluvia y con autoridades del gobierno italiano.
Ambas fechas aparecen en las crónicas locales y en la historia oficial del circuito: desfile el día 28; apertura deportiva, el día 3.
En el Parco di Monza, un enorme pulmón verde al norte de Milán y junto a la Villa Reale. La propia ficha histórica y los directorios especializados lo ubican en Via Vedano 5, 20900 Monza, dentro del parque.
El proyecto de 1922 fue encargado al arquitecto Alfredo Rosselli. La obra y su ejecución estuvieron lideradas por la Società Incremento Automobilismo e Sport (SIAS), creada por el Automobile Club di Milano para operar el autódromo.
El Automobile Club di Milano impulsó y financió el proyecto a través de SIAS (capital privado). La construcción se completó en apenas 110 días, con 3.500 obreros, 200 vagones, 30 camiones y una vía Decauville de 5 km para mover materiales; todo, entre mayo y julio de 1922.

El complejo original ocupaba 3,4 km² y sumaba 10 km de asfalto en dos trazados que podían usarse por separado o combinados:
Circuito de carretera (road course): 5,5 km.
Óvalo de alta velocidad: 4,5 km (peraltado), que se combinaba con el road course para llegar a los 10 km.
El autódromo es el tercer circuito permanente del mundo (tras Brooklands e Indianapolis), una condición que ayuda a explicar su aura histórica.
El Autódromo de Monza ha cambiado muchas veces para equilibrar seguridad y velocidad. Estos son los hitos principales:
1922 — Complejo de 10 km (5,5 km carretera + 4,5 km óvalo). Desfile 28/08 y apertura oficial 03/09.
1935–1937 (Circuito Florio) — Enlace entre rectas para evitar la curva norte del óvalo; configuraciones alternativas tras accidentes de la era.
1938–1939 — Gran reconstrucción: se demuele el óvalo original pre-guerra y se crea un nuevo trazado de carretera con nuevas curvas (Vialone), boxes y tribunas.
1948 — Restauración completa de instalaciones tras la guerra; regreso de la actividad.
1955 — Renace el óvalo de alta velocidad (con peraltes muy pronunciados) sobre pilotes de hormigón; nace la Parabólica y vuelve el circuito completo (carretera+óvalo).
1972–1976 — Llegan las chicanas: se añade una en la recta principal y la Variante Ascari; en 1976 se crea la Roggia y se redefine la primera chicane, estableciendo la base del Monza moderno.
1994–1995 — Cambios por seguridad: Lesmo 2 se cierra, se mueve Curva Grande hacia el interior y se retrasa la Roggia para ganar escapatorias.
2000 — Rediseño de la Primera Variante (la chicane en triángulo actual) para mejorar adelantamientos; la longitud queda en 5.793 m.
2024 — Reasfaltado integral del circuito y cambios en pianos/kerbs antes del GP de Italia, además de mejoras de drenaje y accesos.

El complejo actual cuenta con:


¿Quién financió el Autódromo de Monza?
El Automobile Club di Milano y su sociedad operadora SIAS aportaron el capital privado para levantarlo en 1922.
¿Cómo se construyó tan rápido?
Con una logística industrial inusual para la época: 3.500 obreros, maquinaria y una vía férrea interna para materiales; todo en 110 días.
¿Cuántas pistas tenía el trazado original?
Dos: carretera (5,5 km) y óvalo (4,5 km); combinadas, 10 km.
¿Por qué se le llama “Templo de la Velocidad”?
Por sus rectas eternas, frenadas duras y promedios récord. En 2020, Hamilton firmó la vuelta clasificatoria más rápida de la historia de la F1; y en 2003, Schumacher ganó la carrera más veloz jamás disputada.
El Autódromo de Monza nació en 1922 con vocación de laboratorio y espectáculo, y un siglo después sigue marcando la pauta: se moderniza sin perder su identidad —de las chicanas setenteras al reasfaltado 2024— y mantiene viva una historia que ningún fan del motor debería perderse. El Autódromo de Monza no solo conserva los récords: guarda la emoción de las grandes gestas.

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